El apartado "Estelas Discoidales Vascas" es un extracto del libro "Estelas Discoidales de Euskal Herria" de Pedro Zarrabeitia. Editorial Pamiela (2011).

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martes, 13 de mayo de 2014

Estelas Discoidales Vascas. 08 - La Cruz en las Estelas


Estelas de Lakarri (Z) 2007. Pedro Zarrabeitia

Dejando aparte los signos cruciformes y esvásticas que desde tiempos remotos han adornado las estelas más primitivas de nuestro entorno, podemos aceptar que las estelas discoidales han llegado hasta nuestros días gracias a su condición de soporte funerario del signo de la cruz cristiana, desafiando el dictado de las diferentes modas y costumbres. Su incorporación a las estelas de la Edad Media, tras el asentamiento definitivo del cristianismo en Euskal Herria, las rescató del olvido o la prohibición del período visigótico, promoviendo su renacimiento y extensa proliferación, primeramente, en el reino de Navarra y con posterioridad en los territorios de Iparralde.

Una vez aceptada como obligatoria la presencia del signo de la cruz en los enterramientos como símbolo de protección y de identidad de la población cristiana, la posibilidad de utilizar las dos caras de la estela facilitó a los artesanos medievales la introducción del nuevo símbolo, sin renunciar al mantenimiento de los símbolos tradicionales de inspiración pagana, dando origen a una organización decorativa de la estela discoidal que se ha mantenido a lo largo de su historia. Esto es, por un lado, un motivo principal, elaborado, artístico y cargado de simbología e información, tanto de inspiración astrológica como cristiana, y que se considera por parte de los expertos como el anverso, y por el otro, una cruz sencilla o el monograma IHS, constantemente repetidos, al estilo de las monedas que los reyes de Navarra empezaron a acuñar en esa época. La cruz más simple de brazos iguales o cruz griega se adaptó perfectamente al formato circular de la estela, permitiendo el complemento  equilibrado de todo tipo de símbolos en cada uno de los sectores.

Dentro de la infinita variación de formas que ha adoptado la cruz en la simbología universal, la estela discoidal presenta un muestrario prácticamente inigualable, que ha hecho las delicias de los expertos interesados en las clasificaciones, inventarios y terminologías, que muchas veces confunden al profano, asignando nombres, épocas y procedencias diversas a las mismas o parecidas formas de cruces, de la mano de definiciones históricas procedentes de la arqueología, la heráldica o la numismática. En una época en que las Ordenes religiosas, las Ordenes militares y las Cruzadas se extendieron por Europa bajo diferentes formas de la cruz, no es de extrañar su aparición en las estelas discoidales de Euskal Herria. Cruces de los Templarios, de los caballeros del Santo Sepulcro, de San Juan de Jerusalén, de los cátaros, de Calatrava, de Malta, de Santiago, etc., se mezclan en las decoraciones, en versiones muchas veces borrosas e imprecisas, que dificultan su interpretación. Es de destacar que no aparecen nunca en la decoración de las estelas vascas las cruces laureadas visigóticas ni las universalmente conocidas cruces celtas.

Con el fin de que se aprecien mejor las diferencias y variaciones de los distintos modelos, y sin más rigor que el divulgativo, hemos distribuido las estelas en varios apartados, atendiendo a la frecuencia e importancia del uso de cada tipo de cruz en las distintas zonas de Euskal Herria. Hemos utilizado el apelativo más común con que se les conoce, aunque no correspondan exactamente con las denominaciones catalogadas de uso habitual en el mundo de las estelas discoidales y que proceden principalmente de las propuestas de los investigadores franceses Leo Barbé y Pierre Ucla, conocidas a través de los Congresos Internacionales de Estelas Funerarias. Consideramos los siguientes tipos de cruces:

¨ Griegas ¨ Latinas ¨ Recruzadas ¨ Flordelisadas ¨ De Malta ¨ Especiales

En cada apartado se han incluido las cruces asociadas o derivadas del prototipo principal y cuando ocupan la posición protagonista en la decoración del anverso de la estela. Así, por ejemplo, dentro del grupo de “Cruces de Malta”, están incluidas las formadas con brazos divergentes o abocinados, ya sean rectos o curvos y con diferentes bases, y que en el argot de las estelas discoidales han recibido diversos nombres (recordemos las cruces de Jerusalén de Luis Colas, que J. M. de Barandiarán llama cruces de Malta) y que representan uno de los símbolos más repetidos en las estelas de Euskal Herria, muy a menudo en el reverso.

Las cruces que forman parte de monogramas o están acompañadas de inscripciones y otros motivos más destacados, están incluidas en los capítulos correspondientes a esas decoraciones. También ocupan un capítulo especial las estelas que presentan las tres cruces del Calvario, por su singularidad y su utilización repetida en zonas muy concretas del país.

Las iglesias trinitarias

Por todo el verde paisaje de Zuberoa abundan las iglesias de diferentes épocas y estilos, desde el románico al neoclásico, la mayoría de porte modesto, pero perfectamente integradas en los pequeños núcleos urbanos, donde dibujan, junto al frontón abierto, la plaza y las casonas de tejados de pizarra, las viejas estampas del corazón de Euskal Herria. Por lo general, permanecen abiertas todo el día, lo mismo que el viejo cementerio junto a sus muros, donde se mantienen entre flores las antiguas estelas de los antepasados.

Pero hay una característica en muchas de estas pequeñas iglesias que las hace inconfundibles. Sus tres pináculos de la fachada principal, rematados con cruces diminutas, y que en algunos casos acogen a las campanas y al reloj de la iglesia, nos confirman que nos hallamos en el país suletino. Son las iglesias trinitarias. Ignoramos el origen del nombre y también la razón de tales remates, aunque se les atribuyen dos posibles explicaciones. Una, como consagración a la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, de donde vendría el apelativo, y la otra, como representación del calvario de la Crucifixión. Más lógica parece la segunda propuesta si tenemos en cuenta que en muchos de los casos la pieza central es algo superior a las dos laterales. En Francia se las conoce con ambos nombres: iglesias trinitarias o iglesias con calvario. Es curioso comprobar que el alto muro que soporta los tres pináculos está construido con esa principal función, como torre para que se vean los pequeños triángulos de lejos, más que como espadañas, sin ninguna otra decoración y sin sitio de acceso para las campanas, que muchas veces necesitan de casetas adosadas al muro para su manejo y en algún caso ni siquiera funcionan como campanarios.

La mayoría de estas iglesias se encuentran localizadas en Zuberoa y algunas en las zona limítrofes de Nafarroa Beherea.

Estelas de calvario

Esta singularidad de la representación del calvario en las iglesias se repite en el mundo de las estelas discoidales, donde las tres cruces que aparecen en la decoración de un buen número de ellas, especialmente en Zuberoa, nos hace suponer que existe una relación con las iglesias trinitarias, como podría ser el resultado de una norma especial de la Iglesia o de una Misión de penitencia y oración, como las que se celebraban periódicamente por diversas zonas del país. Avala esta suposición la proximidad en el tiempo, ambas son creaciones de los siglos XVI y XVII; en el espacio, ubicadas prácticamente unas al lado de las otras en la misma zona geográfica; y en el concepto, participando de la misma imagen de la crucifixión de Cristo en el Gólgota.

Zuberoa

Las estelas de calvario de Zuberoa representan una imagen figurada de la escena de la muerte de Jesucristo con las tres cruces de la crucifixión. La cruz principal es griega y ocupa todo el disco, apoyada en una base escalonada. En la mayor parte de los casos son cruces recruzadas o trilobuladas; dos de ellas tienen cruces flordelisadas, al estilo de Nafarroa Beherea, y en un solo ejemplar aparece una “cruz de Malta”. Las dos cruces pequeñas son siempre latinas y están dispuestas a ambos lados de la cruz central, bajo sus brazos y apoyadas en la misma base. Pequeños círculos, estrellas y flores de lis completan la decoración.

Entre las estelas de calvario suletinas destacan tres de ellas por su singularidad: la de Iruri, con tres cruces latinas y una rama de olivo, en una versión “romántica” del calvario; la de Etxebarre, con la cruz principal de brazos abocinados curvos, en una aceptación expresa como tal de este símbolo, que normalmente ocupa el reverso de numerosas estelas; y la de Altzai, con tres cruces latinas sobre el mismo plano y única con inscripciones, junto con otra muy parecida en Aribe, Nafarroa.

Nafarroa beherea

En Nafarroa Beherea las estelas de calvario de las zonas limítrofes con Zuberoa el estilo es similar al de las estelas suletinas, pero en el valle de Behorlegi a Garazi se da una variante más ilustrada, con la cruz principal flordelisada y las cruces pequeñas apoyadas en el brazo horizontal. La decoración aporta también un dato importante, la fecha, aprovechando para ello el pie de la estela. Destaca entre ellas la estela de Hozta, actualmente en el museo de Baiona.

Nafarroa

La estelas de calvario navarras se encuentran concentradas en el valle de Aezkoa, en plenos Pirineos, a pocos kilómetros de las estelas de Iparralde, con las que presentan un claro parentesco, especialmente la de Aribe con un evidente parecido con la de Altzai en Zuberoa. Algunas características que las distinguen son las cruces pequeñas separadas de la base y con sus propias peanas y los brazos de la cruz principal terminando en bisel.